sábado, 22 de octubre de 2016

No te pierdas lo que me pasa cuando me pongo mis calzoncillos mágicos.

Me he puesto hoy mis calzoncillos grises.


Cuando me los pongo, me paso todo el día excitado.


Llega un momento en que no me puedo aguantar y busco un lugar un poco apartado.


Pero al cabo de diez minutos, otra vez igual.


Cuando casi no podía aguantar y buscaba un servicio apartado para volver a cascármela, he visto a Roberto. Nunca habíamos hecho nada, ni hablado, ni siquiera sabía a ciencia cierta si era gay. Pero a la desesperada le he cogido la mano y se la he puesto en mi paquete. Nos hemos mirado y sin decir palabra se ha agachado.


No he tardado ni cinco en correrme. Y lo he hecho en su cara.


No le ha debido importar, porque ha seguido lamiéndomela..
Siento haberme ido a todo correr. Pero llegaba tarde a ver a un cliente. Un cliente importante. Al menos me he quedado con su teléfono para llamarle y espero compensarle.
Pero sabes. mis calzoncillos mágicos me han vuelto a poner caliente. Y la reunión con el cliente ha sido... difícil. Hemos ido a comer a su hotel y luego... se ha apiadado de mí y con la excusa de coger unos informes en su habitación, hemos subido.
- Te noto las apreturas. Hagamos algo al respecto.





Y vaya si lo hemos hecho. He gritado como nunca. Me ha dado con todo. Y he disfrutado, vaya que sí. Y me he corrido, sin tocarme, como en mis mejores sueños.
Y encima, me ha hecho un pedido que del que voy a sacar pingües comisiones.
Todo esto gracias a mis calzoncillos grises, los cuales, por cierto, se ha quedado mi cliente. Tendré que llamarle par recuperarlos.

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