domingo, 17 de julio de 2016

Estoy caliente.

No sé por qué. ¿Por qué?
Quizás ha tenido algo que ver ir a casa de John y he atisbado su polla mientras se cambiaba de ropa.



O que he visto a Juan, el compañero de piso de John, en su habitación esperando de esa guisa a Carlos, su ligue de este mes. Está para lamerle desde la punta del pie hasta la oreja.


Ha sido un poco corte, saludarlo y tal y el sonreír e indicarme que desapareciera, no fuera a ser que Carlos se pensara que tenemos un rollo. Y menos mal que he cerrado la puerta y me he apartado, que ha aparecido poco después, todo contento.


Dirá lo que quiera Juan, pero el tal Carlos, juraría que me ha tirado fichas. Esa cara...

Nos hemos ido John y yo camino de la casa de Pol. El tío capullo le encanta pasearse desnudo por la casa y nos ha recibido de esta guisa.


Encima se ha depilado y sabe que me pone. No me ha mirado a la cara, pero juraría que lo ha hecho a mi salud.
Y en la terraza, a la vista de todo el vecindario, estaba Dimas y Toño. Que pausa llevaban acariciándose. con que deleite lo hacían.


Le he dicho a John que no aguantaba más.
Me ha mirado sonriendo. Todos sonríen hoy de esa manera. Se ha dado la vuelta y se ha bajado los pantalones. ¡Joder!



Y no me lo he pensado dos veces.


Pero te lo juro, han sido tres corridas impresionantes. Pero sigo caliente. Cuando hemos salido de la casa de estos y hemos ido a tomar algo, el bobo de él me ha dejado en evidencia apartándome el pantalón.



Y así sigo. Esperando el momento en que podamos liberarnos de nuestros compromisos con los amigos, y hacer algo al respecto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Di algo, hombre. No te cortes.