lunes, 7 de marzo de 2016

Quiero verte la polla.

Vale, te la enseño.


Incluso me giro para que la veas bien.


Y te incito acariciándome suavemente.


Te ha gustado ¿eh?


Pues ya está, me la guardo. No la vas a catar.


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Di algo, hombre. No te cortes.