miércoles, 22 de abril de 2015

Una tarde se sexo.

Se conocieron en un centro comercial. fue en una tienda de ropa. Los dos miraban la misma camiseta.
Se miraron y no hizo falta mucho más. Los dos supieron que estaban calientes y que les apetecía una tarde de sexo.
Elías le sacó la polla en un semáforo y se la empezó a mamar. Solo fueron veinte segundos, el semáforo se puso verde. Pero a Guillermo no se le bajó la erección hasta llegar a su casa.
Sabía que sus padres no estaban, así que sin más preámbulos, se desnudaron y empezaron la acción. No era algo en el que el amor tuviera un papel siquiera mínimo; ni siquiera de cariño. Dos cuerpos, dos miembros, y ganas de correrse.










No hubo más. La cosa apenas duró una hora y algo.
Se vistieron de nuevo y sin ninguna despedida especial, Elías salió de la casa de Guillermo. A éste, ni siquiera se le ocurrió ofrecerse a devolverlo al centro comercial. Elías tampoco esperó que lo hiciera. Cuanto menos contacto, mejor.



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