domingo, 30 de noviembre de 2014

Adoremos al falo.

Podemos imaginarnos una escena en que, el falo o en su defecto, su dueño, digan:

- Póstrate y adora a tu dios.









2 comentarios:

  1. Más de una vez me he puesto de rodillas ante un falo, y creo que voy a hacerlo aún muchas veces, mientras siga vivo... De verdad que lo adoro... Pero que quede claro que mi adoración tiene poco de religiosa... Jijijijijiji...

    Un abrazo.

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Di algo, hombre. No te cortes.