domingo, 26 de octubre de 2014

Sobre la mantita, en el jardín.

Qué cómoda parece esa mantita. Se puede ir de picnic con ella. Y eso es lo que debieron pensar estos chicos.
Lo que pasa es que pensaron que para qué irse lejos, si tenían el jardín tan a mano. Amplio, cuidado, sin piedras malvadas que solo descubres cuando has puesto el culo sobre ellas, o la rodilla, o la rabadilla.
Y después de extender la manta... casi que lo de los sandwich de pollo, o la tortilla de patatas, o los pimientos fritos y la ensalada, y la botella de vino de la Ribera del Duero, lo dejaron para después.
Pero cuidado, que luego... lo hicieron. Para reponer fuerzas más que nada. Y con miradas de cordero degollado... "te quiero, Felipe", "Te amo, Manolo", "vida mía", "lobo mío"...









1 comentario:

  1. Salgamos al jardín dijo él... Con una mantita bajo el brazo... ;)

    Un abrazo.

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Di algo, hombre. No te cortes.