domingo, 12 de octubre de 2014

Masturbación al sol

Unos rayos que se cuelan entre el ramaje, unos rayos que calientan tu piel. Tus manos acariciando tu cuerpo, sintiendo como tu miembro crece y crece, como se endurece y empieza a palpitar.
Tus dedos acariciándolo suavemente. Solo las yemas. Para después cerrarse sobre él, cuando tu deseo no se pueda contener, y comenzar una suave fricción que te llevará a estallar en placer.
Una suave fricción que se convertirá en frenesí.


Cerrarás los ojos para intentar que el placer de tu cuerpo permanezca dentro de ti. Y sentirás el suave rumor de las hojas, jaleándote. Y sentirás el aire acariciar tu piel mientras tu respiración se serena y tu ánimo se eleva hasta la cima del bosque.

1 comentario:

  1. Creo que todas las veces que lo he hecho al aire libre ha sido en compañía...

    Un abrazo.

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