miércoles, 3 de julio de 2013

La crónica de un día cualquiera.


Un chico hace autoestop. Busca. En un mundo perfecto, podría esperar que le ayudaran sin ofrecer nada a cambio. Pero no estamos en un mundo oficial, y la mayor parte de la gente, pasaríamos por su lado sin parar ni siquiera a preguntar.


Dos chicos se quieren. Quedan por la tarde para amarse. en un mundo perfecto, esto no sería nada extraordinario. Pero, en muchos lugares, hoy, si les encontraran en esta tesitura, tendrían graves problemas. Incluso perderían la vida.


Una flor. Belleza, naturaleza, amor, ilusión. También hay estas cosas. Incluso hay chicos guapos, incluso sale el sol todos los días. Aunque a veces, las tapan las nubes.


Siempre hay que estar preparados para salir huyendo. Porque seamos malos y nos pillen, porque seamos ladrones, y nos pillen, porque seamos buenos... y nos pillen, o porque amemos al hombre del prójimo... y nos pillen. Pero huir con una sonrisa es más bonito, al menos para el que mira la escena y no es el cornudo, claro.


También, en la crónica de un día cualquiera, hay un sitio para el sexo duro. Y para estar de rodillas, sin necesidad de sexo duro. A veces tengo la impresión de que un 99% nacimos de rodillas, y no porque nos guste el sexo duro, que tampoco pasaba nada por eso.
Aunque con esos ojos azules, den ganas de cambiar el sexo duro, por un beso, suave, largo y amoroso en cada milímetro de su piel.


Todos los días, sin quererlo, sin que seamos conscientes de ello, tenemos que vendernos. Unos se sacan fotos, otros lamen culos, otros... se venden enteritos. Si pensáramos en esto, no criticáramos tanto a los chaperos, o a los que se sacan fotos desnudos para buscar... algo de compañía, aunque sean veinte minutos se sexo.  Unos venden su cuerpo, y otros venden su alma. 


En la crónica de un día, debemos dejar un sitio para la comida. Esta comida tiene doble sentido. Cógela por el que más te guste. O por los dos, si puedes.


Y como no, el dinero. Parte fundamental de nuestra crónica de cada día. el dinero sirve para todo. Para comer, para venderse, para comprar, para el sexo, para los besos, para las rosas, para las huidas, para el amor. Dinero.
Esta ha sido la crónica de hoy. otro día, escribiremos otra distinta. Aunque a lo mejor saldrá muy parecida a esta, aunque no nos demos cuenta.

1 comentario:

  1. UNa crónica sensacional, aunque ese "vil metal" acabe pudriéndolo todo.

    Un abrazo.

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