viernes, 30 de noviembre de 2012

Besos tórridos.




Besos que son todo sexo.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Una buena mañana para correr (10).





Capítulo 10.
Jaime estaba sentado en su despacho. Con la mirada perdida en algún lugar inconcreto del horizonte. Un horizonte que tenía por medio la estantería llena de libros de enfrente de su mesa.
Giró su silla y cambió de horizonte. Un edificio al otro lado de la calle. Y un cartelón anunciando una exposición de figuras de plastilina. Uno de esos que se despliegan por la fachada.
No quería siquiera confesárselo a sí mismo, pero estaba medio llorando. Tenía suerte, hoy no tenía clase. Con esa cara todos sus alumnos se hubieran “descojonado vivos”. Ya tenía algún que otro problema para imponer disciplina y que le respetaran, al llevarse solo un puñado de años con ellos, si llega a aparecer con esa cara de muerto, y esos ojos llorosos…
Aunque posiblemente eso fuera si supieran por qué estaba así. Y no era el caso. Quizás estuviera dramatizando un poco. Porque además, pensó en un momento de lucidez: “me da igual lo que piense la gente... me siento grotesco ante mí mismo...”.
No sabía que le dolía más. El desprecio de Joan al salir corriendo nada más llamar Fermín, o el haber hecho el ridículo, o el haberse expuesto a perder, y haber perdido. Necesitaba un par de días para recomponer la figura. Para no volver a caer nunca más. Para él era mucho peor arriesgarse y perder, que no jugar nunca otro partido igual. Había estado sin novio, sin novia, 26 años, podía seguir así otros tantos. No estaba preparado para jugar esta liga. Perder dolía demasiado, y el juego... ese juego no era el suyo. Las reglas no iban con él.


Se sentía expuesto, vulnerable. Ahora mismo se estaba viendo otra vez en el sofá, desnudo, tapado solo por la manta de viaje que le había acompañado desde que tenía memoria con el chico con el que había hecho el amor hacía un rato, un chico que desde que le vio en el campus por primera vez, le había llamado la atención. Luego supo lo de su marido muerto… y quedó prendado de él. ¡¡Dios!! Maldita la hora… él pensaba que Joan iba a ser la persona sensible que siempre había soñado… pero como un sueño irrealizable, y se había encontrado con un chico no tan sensible. Mentía… lo que pasaba es que Joan estaba obsesionado por Fermín…
- ¡¡Basta!! - no quiso hacerlo pero lo dijo en voz alta.
¿A quién le importa por quién está obsesionado Joan? El caso es que a él, Jaime, le había jodido. Estaba hasta las narices de entender a todo el mundo. De disculparlos. De ponerse en su lugar.
- ¡¡Basta!! - otra vez gritó - ¿Y por qué no se había fijado en esos otro chicos que le gustaban? Ese Rubén no sé qué, o ese Fernando, o ese Igor, el de tercero de Humanidades...
Jaime se levantó agitado de la silla. Se estaba indignando… se estaba poniendo furioso, según iba avanzando en su charla consigo mismo. “No deberías hablar ni contigo, las relaciones sociales no son lo tuyo, joder, nunca lo han sido”.
Apenas oyó que llamaban a la puerta. Lo suficiente para girarse hacia ella, pero sin situar el ruido.
Se encontró con un chico al que no reconocía, pero que le sonaba.


Chico con cara de susto.
Jaime se giró también asustado.
Se había dado cuenta de la cara que tendría.
- Perdona
Fue un susurro lo que salió por su garganta.
- Vuelvo luego.
Ricardo tampoco gritó mucho más.
- No importa. ¿Qué querías?
Jaime todavía no se atrevía a girarse. Estaba intentando serenar su mirada, relajar su cara, y secarse sus ojos acuosos. Sobre el color rojo que les rodeaba, no podría hacer nada.
Y no había polen que pudiera servir de excusa. Era invierno y hacía un frío que pelaba..
Daba igual, este chico del que todavía no conocía su nombre, ya había visto su piel de lagarto debajo de su piel de “hombresegurodesimismoycatedraticoalos26”.
Se dio la vuelta.
- Dime
Estaba vez sonó un poco más alto.
- Me llamo Ricardo.
Extendió la mano hacia Jaime para saludarle.
- Soy amigo de Joan.
Jaime ya sabía de qué le sonaba su cara. Era guapo también. De hecho era más guapo que Joan. Pero sin ese aura que el otro tenía.
- Dime.
Jaime no estaba dispuesto a bajar la guardia otra vez.
- Esto que Joan no se ha podido acercar, está un poco pachucho, y me ha pedido que viniera a verle por si tenía su móvil, que se lo dejó el otro día en su casa.
- ¡Vaya!
Ricardo no levantaba su mirada del suelo.
Jaime perdía la suya en algún lugar inconcreto entre el 5 libro de la estantería de la izquierda, balda de arriba, y el 56 libro de la estantería de la derecha, 3ª balda empezando por abajo.
Jaime estaba haciendo rápidas cábalas de todo lo que le habría contado.
Su furia aumentaba al ser consciente que el chico ese que estaba estudiando la moqueta de su despacho, podría saber hasta el número de pelos que tenía en el culo.
¿Cuánto sabría de hecho?
Estaba entre tirarle por la ventana, para que no corriera más la voz.
No (otra línea de pensamiento nueva) mejor contratar a unos sicarios para que mataran a este chico y al que abrió la boca antes. Los dos de una tacada. Joan y su confidente Ricardo.
Radical.
Contundente.
Pero… ¿Y si había hablado alguno de ellos con otro amigo?
Tenía que preguntar a su amigo Timoteo, del departamento de Química, si habría algún gas desmemorizante para expandirlo por el campus.
Jaime paró un momento. Sin darse cuenta había empezado a andar arriba y abajo de su despacho. Eran dos pasos arriba y dos pasos abajo. Pero aún así los recorría con decisión y furia.
Stop.
Stop pensamientos ridículos. Definitivamente, pensó, la falta de sueño reparador le estaba pasando factura. Este Jaime no era el que había sacado matrícula en la carrera, y había sacado la cátedra con la gorra. Sí, sí… para eso era un lince, un hacha… pero para las relaciones sociales…
- ¿Y por qué no ha venido él?
Fue una necesidad el hablar… se dio cuenta que era una gilipollez lo que había preguntado, ya le había dicho ese chico… (¿Cómo ha dicho que se llamaba?... Ricardo… eso…) Ricardo… ya había dicho antes que estaba pachucho.
- Est…
- Sí perdón… (Jaime miró por primera vez con decisión a Ricardo… con una sonrisa de medio lado, entre pidiendo disculpas… y pidiendo disculpas… básicamente por hacer el ridículo), ya me dijiste que estaba pachucho.
Se volvieron a quedar en silencio.
Esta vez los dos quietos.
Los dos mirando la moqueta.
La moqueta estaba limpia. Impoluta podríamos decir. Ninguno de los dos fue capaz de encontrar una simple mota de polvo o suciedad. Y fíjate que la miraron.
- Sí… eh… ufff… perdona, tengo mal día… creo que traje el móvil sí… 


Jaime fue hacia la mesa, en donde tenía aparcado el maletín. Hurgó en él, y en un lateral encontró el móvil de Joan.
- Aquí está.
Y se lo tendió.
Juntaron sus dedos al soltarlo uno y cogerlo el otro.
Ricardo hizo un casi imperceptible gesto acariciando ligeramente con uno de sus dedos, el dorso de la mano de Jaime.
Jaime casi ni fue consciente de ese gesto. Si no hubiera sido porque sintió como una descarga eléctrica.
Levantó su mirada rápidamente. Espoleado por esa descarga. “Este chico sabe mucho”, pensó.
Ricardo volvía a mirar la moqueta.
Jaime estaba desconcertado.
- Bueno me voy.
A Ricardo no se le ocurría nada para alargar el tema.
- Sí. Vale.
Ricardo se giró para abrir la puerta.
- Supongo que nos veremos por ahí.
Jaime intentaba no quedar como un bobo redomado. O un antipático supino.
- Sí supongo.
Ricardo abrió la puerta.
Se giró.
Levantó la mirada. Directa a los ojos de Jaime fue.
- Hast…
Ricardo tuvo una idea.
- He alquilado esta peli, “Mi querida Señorita”. Estaba pensando que a lo mejor, tenías DVD y podríamos verla esta tarde. Es que el mío se ha estropeado…
Jaime se quedó sorprendido por la propuesta.
- Esto…
- Sí, perdona… ha sido una tontería. No creo que te apetezca ver esta peli con un alumno… además que ni te interesará ni nada… ha sido un…
- Podríamos quedar sobre las 8. Antes iré a correr un poco.
- ¡Ah! Yo también iré a correr…
- ¡Ah!
- ¿Te importa si corremos juntos? Y luego podemos ver la peli…
- ¡Ah! 


Jaime era consciente de que iba de cara de circunstancias a cara de gilipollas, alternando ambas con cara de tonto. No, cada vez estaba más convencido que las relaciones sociales no eran lo suyo. ¿Cómo se atrevería de decirle hola a Joan? Así salió todo, claro…
Era mejor que se disculpara con este chico… (¿Cómo se llamaba?... Roberto… René… ¡Ricardo!), y no intentara hacerse amigo de él… no quería llevarse un chasco… estaba claro que no sabía. Pero es roce aparentemente inocente...
- ¿A las 7 en el Paseo de Atapuerca?
- ¿Eh?
- ¿En el Paseo de Atapuerca?
- Sí, sí…
- Hasta la tarde entonces.
Y Ricardo salió de estampida.
Jaime estaba con la boca abierta.
Jaime pensó que era gilipollas. Él, no el otro.
Jaime estaba seguro de que todo iba a salir fatal.
Jaime pensó entonces que a lo mejor Ricardo se arrepentía y no iba. Un plantón era lo mejor. Era como amputar la cabeza. Solución rápida. Radical.
Jaime se sentó.
Giró su silla hacia la ventana.
Se había nublado.
Tenía sueño.
Iba a echar una cabezadita.
¿Y si entraba alguien?
Nadie entra nunca en mi despacho”.
Soy un desastre… no tengo vid…”
Y se durmió.

martes, 27 de noviembre de 2012

Provocando.





Hay que decidir si resistimos, o caemos en sus redes...

domingo, 25 de noviembre de 2012

Se escapa.


Se escapa.
Parece que busca algo a a alguien.

Solo hasta las once.



Eso me ha dicho Tommy, que solo aguanta de esa guisa hasta las 11.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Chico contento: es sábado.


Pero mírale como disfruta. Tiene una risa contagiosa.
Me ha convencido: me voy a buscarlo para ir de fiesta.

Unos azotes. O como diría el otro, un poco de spank.





Chicos malos... ains.
El caso es buscar disculpas para tocar el culo a alguien.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Hoy, un chico mono en el blog: Marcel








Rubiales y tal.
Me ha caído bien.

martes, 20 de noviembre de 2012

Diversión en grupo.





Yo creo que sigue siendo el sueño erótico de muchos.
ASí que hoy ponemos en imágenes los sueños. Y con lo bien que parece se lo pasan estos chicos... sigamos soñando.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Se escapó, no pudo evitarlo.


Fue superior a sus fuerzas.
Sentir su lengua recorriendo su cuerpo, para acabar recorriendo su miembro, fue demasiado. Él lo intentó. Intentó controlarse, para que aquello durara más, para que... pero el torrente que nació dentro de él, el torrente de placer, era algo casi desconocido, al menos en la intensidad.
Y salió.
Oto, sonreía. Lo miraba. Sus ojos mostraban muchas cosas, ternura, cariño, amor, sexo... Se incorporó y se puso sobre él, a escasos centímetros, mirándolo, escrutando  dentro de él.
- Todo está bien - le susurró.
Y justo después, se agachó y le besó.


- No te preocupes, esto acaba de empezar.
Y volvió a besarlo.


viernes, 16 de noviembre de 2012

Ronan Bertoli, el erotismo personificado.








Hace tiempo que no lo veo por ahí. Así que lo traigo para que se anime y se deje fotografiar, y de paso me envíe las fotos... sip.
Ronan Bertoli, modelo.
Y si alguien sabe algo de él, que lo diga.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Una buena mañana para correr (9).




 En capítulos anteriores.

Capítulo 9.


Jaime se quedó con cara de bobo.
Era la primera vez que había follado con un hombre. Era la primera vez que había estado con alguien.
Había estado bien.
O no.
O había sido genial.
O no.
Ahora tenía la sensación de que había sido un desastre.
¿Y ahora qué?”, se preguntaba mirando de reojo a su alrededor, como si no quisiera que nadie se enterara que estaba mirando... “total no miro nada”. Aunque en realidad miraba la estela que había dejado Joan al irse.
Tenía reparos hasta de tocarse, de palpar su cuerpo, de sentir su propia mano sobre su piel... era como si ese gesto le fuera a quitar lo que había sentido...
Oyó un móvil sobre la mesa del salón.
Un mensaje.
Era el móvil de Joan.



Estuvo tentado de no leerlo... pero la curiosidad pudo más. Podía ser algo importante.
Levantó las cejas cuando vio el nombre de Fermín al lado de la palabra mensaje.
Lo abrió.
Dejó el móvil otra vez sobre la mesa, como si quemara.
Se tumbó en el sofá.
Poco a poco se fue encogiendo... hasta conseguir una posición fetal casi perfecta.
Lloró.
Se sentía como papel higiénico. Había limpiado la mierda de Joan, y ahora estaba recorriendo las cañerías de su casa, camino a la depuradora de aguas residuales. Lleno de mierda eso sí. Y con su mierda pegada a él. Y él, Jaime, la nueva marca de papel higiénico en los lineales del Mercadona. Eso sí, con toda su caca dentro de él.
Sonó su móvil.
Era Ana.
Le contó.
Ana le dijo que encontraría alguien digno de él.
Jaime lo intentó, pero no la creyó.
Llamó Diego.
Ana le había contado.
Jaime lloró.
Diego fue a su casa.
Jaime siguió llorando.
Diego le dijo que Fermín no era buena gente.
Jaime le defendió.
Diego le dijo que buscara en otros sitios.
Jaime le contestó que “era fácil decirlo”.
Llamó Fito. Le dijo que salieran a tomar unas tapas.
Fueron los tres.
Fito le escuchó.
Diego le miraba con pena.
Fito le dijo que “Joan era un cabrón”.
Jaime le contestó que “Joan era un tonto que se había pillado por un imbécil en proceso destructivo”
Diego y Fito se le quedaron mirando.
Pues vale.
Jaime se fue a casa.
Se metió en la cama.
Las 12,30 h.
Se puso boca arriba.
Los ojos como platos.
Las 7 de la mañana.
Los ojos como platos. Mirando al techo.
Se levantó.
Se puso el chándal.
Se fue a correr.
Hacía sol, aunque hacía frío.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Un ratito boca arriba...






... otro ratito boca abajo, o de medio lado, para volver a boca abajo, o arriba, que ya no sé como empezaron.
Jace e Igor.
Disfrutan.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Un retrato.


Para colgar en la pared d cualquier mansión... u organismo público.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

5 parejas a su rollo.






Cada una en un momento, cada una de un momento.
Cada una con sus cosas.