jueves, 20 de diciembre de 2012

Se despereza. Nico.


A Nico siempre le ha costado levantarse. Desde pequeño su madre luchaba con él todos los días para que llegara al colegio. Hoy Nico a sus 24 años sigue luchando con sus pocas ganas de comenzar el día. Ahora es él mismo el  que tiene que luchar consigo mismo para conseguir llegar al trabajo, para poder ir después a la universidad.
Durante un tiempo, Tomás le empujaba de la cama cada mañana a las 6. Lo tiraba literalmente de la cama. Una vez que incluso en el suelo seguía medio adormilado, lee tiró un vaso de agua a la cara.  Aún hoy en día, y eso que ya han pasado dos años de aquello, Nico sonríe al recordarlo.
Pero Tomás se fue. La vida no es fácil ahora, y  tuvo que irse a trabajar a Canadá. Y Nico tuvo que quedarse en Valladolid.
Pero Nico, ahora, mientras despierta y se mete en la ducha para llegar a la cafetería en dónde trabaja por las mañanas, sueña con el reencuentro. Con Tomás mordiéndole la oreja antes de empujarlo al suelo. y como al pasar le gira un poco y lee da un pequeño-gran azote en el culo, que resuena en toda la casa. y Nico se queja con voz melosa.
Y sonríe.
Y a regañadientes se levanta. Como ahora... pero no es lo mismo, porque Tomás no está.

1 comentario:

  1. Con lo mono que está así, desperezándose... Aunque Valladolid me pilla algo lejos... Y hace tanto frío... Bueno, va, sea... ¿Donde hay que ir?

    Jajajajaja...

    Un abrazo.

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Di algo, hombre. No te cortes.