domingo, 18 de noviembre de 2012

Se escapó, no pudo evitarlo.


Fue superior a sus fuerzas.
Sentir su lengua recorriendo su cuerpo, para acabar recorriendo su miembro, fue demasiado. Él lo intentó. Intentó controlarse, para que aquello durara más, para que... pero el torrente que nació dentro de él, el torrente de placer, era algo casi desconocido, al menos en la intensidad.
Y salió.
Oto, sonreía. Lo miraba. Sus ojos mostraban muchas cosas, ternura, cariño, amor, sexo... Se incorporó y se puso sobre él, a escasos centímetros, mirándolo, escrutando  dentro de él.
- Todo está bien - le susurró.
Y justo después, se agachó y le besó.


- No te preocupes, esto acaba de empezar.
Y volvió a besarlo.


1 comentario:

  1. Una linda y breve història muy bien ilustrada... Sobretodo me atrapó la primera foto.

    Un abrazo.

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Di algo, hombre. No te cortes.