miércoles, 31 de octubre de 2012

Una buena mañana para correr (8).




Capítulo 8.

Llegaron a su casa.
Jaime le besó. En la puerta. Sobre la puerta. Con Joan pegado a ella. Con Jaime intentando que Joan la atravesara. Empujaba y empujaba.
- Tranquilo... despacio – Dijo al final Joan, separándole un poco.
Porque Joan empezaba a sufrir de aplastamiento. 



Se fueron al salón.
En el camino fueron perdiendo sus abrigos, sus jerseys o chaquetas, sus camisas o camisetas, sus zapatos o deportivas, sus pantalones.
En el sofá del salón perdieron los calzoncillos.
Se tocaban.
Se recorrían con la lengua.



Se besaban.
Se mordían.
Se penetraban.
Se besaban...
Se corrían.
Se besaban.
Se echaron la siesta.
Se despertaron a las mil. Y porque sonó uno de sus móviles. Era el de Joan.
Le dio un pálpito cuando vio el nombre de Fermín en la pantalla.
- ¿Sí?
- ¿Cómo que sí? ¿Ya has borrado mi teléfono?
- No, no... pero no he mirado la pantalla al contestar.
- Vale, vale, te creeré. ¿Nos vemos esta noche?
- No sé...
- Perdona que no contestara a tus llamadas, pero es que estuve fuera, y me pillaste en mal momento. Pensé que era mejor que cuando volviera te llamara...
- Bueno sí...
- Pásate por casa sobre las 9. Así cenamos y vemos una peli.
- Pero si son las 8 y media.
- Pues vamos... sal pitando para acá.
- Voy, voy...
- Hoy van a ser 4 polvos...
- No sé yo...
- Ya lo verás... te voy a poner a mil...
Joan colgó de repente. Notó a Jaime a su lado y tuvo la sensación de que se estaba enterando de la conversación. Le miró a los ojos...
Joan se levantó de un salto del sofá.
Jaime se le quedó mirando con cara de pena.
Se metió en la ducha. Una rápida: 3 minutos.



Se vistió de cualquier forma: 1 minuto.
Recogió sus cosas: 1 minuto.
Se despidió de Jaime: 20 segundos.
9,05 pm. Estaba en casa de Fermín.
Éste le esperaba en la puerta, desnudo y empalmado.
9,07: Estaban follando. En la encimera de la cocina. Nada más entrar a la izquierda.


1 comentario:

  1. Me encanta la historia, me encantan las fotos... Aplausos...

    Un abrazo.

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Di algo, hombre. No te cortes.