lunes, 27 de agosto de 2012

Una buena mañana para correr (7).





Capítulo 7.

- Hola.
- ¿Te acuerdas de mí?
Joan seguía sin acordarse de quién lo había abordado y su cara lo reflejaba con contundencia. También reflejaba un poco de fastidio, no era el mejor día de su vida para hacer amigos.
- Recuerdo tu cara, y que eras amigo de Fermín, pero si te digo la verdad no recuerdo tu nombre. Encantado... - Joan intentó zanjar el encuentro y seguir a lo suyo.
- Jaime.
Y extendió la mano para estrechar la de Joan intentando evitar que se fuera.
- Joan – le dijo estrechándole la mano.
- Sí, sí, ya sabía. Fermín habla a veces de ti.
- ¿A sí? ¿Está vivo? - con ironía y un toque de sarcasmo.
- Sí... lo está.
- ¡Ah!



Se hizo un silencio incómodo. Joan no quería parecer interesado en Fermín, y a Jaime no le gustaba la conversación que estaban teniendo.
- Mira, Joan... eh... Fermín no es buena compañía ahora. Desde que pasó lo de Gervasio ha cambiado mucho. Lo tiene en la cabeza, sabes... Y... se ha metido en una vorágine de... malos polvos...
- El mío no estuvo mal – le atajó molesto Joan.
- Fermín es bueno en la cama.
- ¿Lo has comprobado? - le guiñó un ojo al preguntarlo.
- ¡Huy! Qué más hubiera querido yo. No me ve con ojos de polvo.
- Casi mejor ¿no? Quizás así no te haga daño.
- Puede que tengas razón.
- Sí.
Otra vez se quedaron callados. Joan tenía la cabeza un poco gacha, pero mirando a Jaime. Mirando sus reacciones. Y Jaime pasaba su mirada por toda la calle, quizás buscando inspiración, quizás buscando un poco de coraje.
- ¿Estudias? - preguntó al final Joan.
- No exactamente. Más bien trabajo.
- ¿En qué?
- Catedrático.
- Pero si eres joven...
- Ya ves.
- ¿Un lumbreras?
Jaime sonrió amargamente. 



- Según mis amigos, un aburrido.
- ¿Fermín te decía eso también?
- Sí.
- ¿Y eras su amigo?
- Su mejor amigo.
- ¡Joder!
- Le amaba.
- Bueno... ¿Y has estado siempre pillado por él?
- Sí.
- Y habrás sido tan tonto de estar esperando todo este tiempo a que te mire.
- Pues...
- ¡Joder!
- Pero ya abandoné. De hecho antes de lo de Gervasio... ya dejó de interesarme en ese sentido.
- ¿Y ya has encontrado a alguien que te guste?
- Sí.
Jaime se le quedó mirando. Su mirada decía algo más que la afirmación vocal. Ahora se miraban los dos. Joan entendió esa mirada.



- Vivo aquí cerca.
Joan era un hervidero.
- Vamos – dijo al fin.
Total, “un polvo es un polvo, aunque sea con un aburrido”, pensó.


4 comentarios:

  1. Bonitas fotos... El relato muy interesante.

    Un abrazo.

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  2. Ese control contra los robots se me hace muy pesado y me parece que voy a dejar de comentar en los blogs que lo mantienen.

    Lo siento.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. No me había dado cuenta... ya lo he corregido.

      Muchas gracias.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

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